¡Gracias Tinder!

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En la cama era un prodigio. Por su rango de oficial en la marina tenía privilegios que a mí me deslumbraron. A lo largo de nuestra relación fui yo la que tomó la mayor parte de las iniciativas. No me molestaba. Algunos hombres son así. Qué me iba a importar, si juntos nos la pasábamos bomba. Íbamos a los mejores restaurantes, hoteles, y para mi sorpresa, tenía el anticuado y caballeroso hábito de pagar todos los gastos. Eso de ser la pareja del oficial Wilson me halagaba y hasta me enternecía saber que un hombre apuesto como él, valiente y lleno de honores, venía de un pasado familiar taciturno. Una niñez oprimida y llena de abuso. 

A él la responsabilidad lo abrumaba y yo no tenía ninguna prisa. Confiaba en que poco a poco iría sintiendo mayor seguridad y menos temor a involucrarse. En ese momento lo único que sabía era que gracias a Tinder había conocido al hombre de mi vida y no pensaba dejarlo ir por nada. 

Unos días antes de nuestro primer aniversario le mencioné, con mucha tristeza, que habían diagnosticado a mi mamá con Alzheimer. Estaba abatida. Le pedí que me abrazara, que necesitaba apoyo. Él reaccionó de ese modo cortante y apretado con el que solía responder a las confidencias. Mira, querida, me dijo en tono caritativo, mejor tómate tu espacio. No era espacio lo que yo necesitaba sino intimidad y cariño. Aún así, pensé, pobre, con la relación tan jodida que él tuvo con su madre, no tiene con qué dar ni cercanía ni ternura. Y para no agobiarlo con mis problemas, no te preocupes mi amor, hablemos de cosas más agradables. Casi con piedad lo acaricié, y para mis adentros, seguro a mi lado, con mimos y verdadero compromiso irá aprendiendo. 

Con cierta agitación y algunos sentimientos encontrados, reservé, para nuestra celebración, en un restaurante romántico frente al mar. Y para consolarme, convencerme y acallar las voces que me inquietaban: no es culpa de él la enfermedad de mi madre ni la profunda tristeza que eso me causa. Sin embargo, llegada la fecha del veinticinco de febrero, me propuse, por una vez, no ser yo quien tomara la delantera. Aguardaría paciente su iniciativa. 

La llamada nunca llegó. No hubo tal festejo. No oí de él en toda la semana ni tampoco en la siguiente. Empecé a preocuparme. Así soy. Luego luego a imaginar lo peor. Un infarto, una embolia, un accidente automovilístico. No era ningún jovenzuelo. Tal vez me necesita y yo con mis orgullos de colegiala. A punto estaba de llamarle casi para pedirle una disculpa, cuando me latió, no sé por qué fuerza extraña del cosmos, entrar a la aplicación de Tinder. Al ver disponible su fotografía, tan guapo con su cabello entrecano y su impecable y condecoradísimo uniforme, y esa sonrisa inocente, vacante y seductor como cuando lo conocí, entendí que habíamos terminado. 

También para eso sirve el Tinder.

26 respuestas

  1. Muy ingenioso, interesante.
    No tengo experiencia en Tinder pero es una esperanza ahogada. Un cambio de reglas que a veces funciona.

  2. Vickiiiiii que maravilla de relato‼️
    Muchísimas veces somos nosotros las que hacemos las relaciones. A veces no despertamos sino muchísimo tiempo después. Justificamos lo injustificable!!!
    Súper bien ilustrada esta ceguera humana. 💚🟢🎈

  3. Una vez más, Oleee!
    Yo tengo varias conocidas con amores Tindereanos… No queda duda q el mundo dio un vuelco y tú lo retratas con maestría y chispa.
    Mi Vic, me encanta leerte!
    Siempre quiero más! 💜💙💜🥰
    Shu

    1. Pues tendremos que evolucionar con los vuelcos de la vida. Peores y más difíciles retos hemos superado los humanos.
      Muchas gracias por dejar aquí tu siempre valioso comentario.

  4. Esos… que vienen y van, que no importa la edad que tengan piensan que son eternos, que siempre tendrán a una mujer o dos o hasta tres que estén locas por ellos! Esos… que se dicen “hombres” pero que son incapaces de amar, de darse realmente, de adquirir un compromiso por amor que entonces deja de sentirse como obligación… Esos, que van por la vida sin importarles los sentimientos que despierten y el daño que producen en todas sus relaciones, que más da… la siguiente espera!
    Excelente descripción mi querida amiga, pero espera… esta mujer que describes tuvo suerte, porque por lo menos este militar de Tinder no acabó robandole también algo sustancialmente material, encima del desengaño emocional… Que suerte!

    1. Muchas gracias por tu comentario, querida Susy. En efecto, ahora se necesita una triple intuición para detectar impostores. Como todo en la vida, no está de más tener suerte.

  5. La imagen, padrísima por cierto, le da una fuerza complementaria al relato. Los siguientes relatos vendrán acompañados de imágenes?

    1. Gracias Raúl. Con respecto a tu pregunta, ya iré viendo. Siempre que sea posible, lo haré para ir encausando todas esas imágenes que me han nacido con la pandemia.

  6. Queridísima Tocaya como siempre me deleito con tu escritura es clara y sustanciosa.
    Es un arte que con pocas palabras dices mucho.
    “No era espacio lo que yo necesitaba Si no intimidad”
    Bueno recibe 👏👏👏
    Es un sentimiento que me tocó…

  7. Querida Vicky
    En tu relato percibo el ansia de cariño de la joven que se quedo deslumbrada por la apariencia de su apuesto galán
    Hay personas que no se dan cuenta de que no todo lo que brilla es oro y se dejan ilusionar sin ver lo esencial
    PD no se que es Tinder

    1. Gracias ma, por dejar aquí tu comentario,
      En efecto, cada uno de nosotros tenemos un espacio en el que nos cuesta darnos cuenta. Lo que le resulta claro a unos, para otros es un total misterio. Tinder es un servicio por medio del cual la gente conoce posibles candidatos para emparejarse.

  8. Lo primero que examinan mis necios ojos es la imagen, tu obra gráfica, magnífica, por cierto, me remonta a las versiones de Susana y los viejos, en donde se muestra a la casta Susana siendo asediada por la mirada lasciva de hombres. Sin embargo en este caso pienso en una posibilidad completamente diferente, la joven mujer es la que se exhibe desnuda ante los hombres con anteojos de lupa. Se muestra buscando admiración, sexo y si bien le va amor.

    En un relato tan corto, tan brillante logras capturar el espíritu de esta mujer, tan ávida de una relación duradera y a un hombre maduro que espera tener acceso efímero a cuanta mujer logre conquistar.
    Para eso sirve el Tinder para empezar y terminar relaciones hechizas, salidas de las redes sociales en las que nadie se conoce realmente. Qué época en la que la soledad y el aislamiento empuja a la gente a buscar compañía, amor, romance o de que menos el acostón a través de un app.
    El militar buscará librar todas las batallas posibles, una vez ganadas, seguirá a la caza de la conquista siguiente. Ella sueña con encontrar el amor eterno….
    Es un cuento muy real, muy contemporáneo en el que revisas los fenómenos de búsqueda, de no compromiso, superficiales. A veces, dos extraños pueden encontrar un campo fértil para formar pareja, las más de las veces hay vacío y decepción.

    1. Como siempre, querida Marianela, tu comentario agrega a la historia. Desnuda la mujer busca al hombre de sus sueños. Este es uno de tantos aspectos en Lis que la modernidad ha volteado las cosas. Primero te desnudas y luego te das a la tarea de conocer a la persona a la que ya le diste todo. Mucho campo para la reflexión, para el análisis.

  9. Breve y puntual relato con una cadencia que anuncia lo inevitable.
    Lo efímero.

    El anhelo. Tema medular, difícil de plasmar, desde la entraña hasta la médula. Y sin embargo lo relatas impecable

    Misterios que no tienen respuesta los sin sabores del desencuentro

    Qué bien Vicky La imagen padrísima

    1. Muchas gracias Linda,
      Y sí, ya el inicio anuncia el desenlace. Quizás lo más difícil para la mayoría de nosotros es no hacer caso a esa voz interna que nos ciega y nos aleja de abrir dolorosamente los ojos. Gracias por comentar la imagen. Este es el regalo de las horas pandémicas de encierro.

  10. Vickita, gocé mucho tu cuento! Estoy de acdo c muchos de los comentarios. Esta es escritura de primera! Ojalá y yo hubiera seguido mis sueños y perseguido una carrera literaria, como te comenté en varias ocasiones. En cambio me casé c un hombre maravilloso y mis obras maestras son mis cuatro hijos! GAD no me puedo quejar (menos x mis trece nietos q son mi orgullo)! Te abrazo c la debida distancia de éstos tiempos!

  11. Me encanto… en verdad que hoy en día esta es una manera común de saber si sigues o no andando con alguien.. triste pero cierto

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