Una segunda oportunidad

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En realidad no estaba nervioso. Ya lo habían rechazado. Ya se había hecho a la idea de que no estudiaría en Oxford. Sin embargo le llamaba poderosamente la atención que lo hubiesen citado para una entrevista. ¿Desde cuándo Oxford le otorgaba audiencia a un alumno indeseado? Después de un trayecto de seis horas en autobús llegó al Colegio de St. Catherine’s. Como siempre, rayando con dos o tres minutos de atraso. En la lúgubre sala lo esperaba un profesor de origen griego, del departamento de filosofía. El hombre, completamente calvo, entrado en años y kilos lo saludó de mal modo. En tono casi de advertencia le declaró: sabes que hiciste un pésimo examen, ¿verdad?, superficial, aburrido, banal, pero, y aquí aclaró la voz para no dar lugar a falsas expectativas, por ser hermano de tú distinguido hermano, extraordinario alumno de esta prestigiada institución, se te ha brindado una segunda oportunidad. Tienes veinte minutos. El profesor Simopulos, con gran sacrificio y no pocos quejidos, se desplomó en la antigua poltrona de cuero desgastado de aquella formal y sombría sala. Abrió su periódico y se abandonó a la lectura. Tan inusual situación, tan poco acogedora o pedagógica, tan distante e indiferente, dejó al joven en tal estado de shock que no pudo emitir palabra. Se quedó ahí, sentado, inmóvil, como si le hubiesen lanzado un hechizo que le ataba de manos y boca. Él, que gozaba de un extraordinario talento para explayarse, tal vez en exceso, estaba ahí, ante una inusual segunda oportunidad, frente a aquel hombre desabrido que sólo atendía su periódico. Ahí, atónito e incapaz de exhalar un solo sonido. Apto para convertir lo adverso a su favor, el joven se dio a cavilar en lo poco hospitalario de aquel comportamiento. Pensó también que la filosofía inglesa era igual de rígida que aquel cretino que, cínicamente leía ahí, frente a él, a sus anchas. Opinó que ese siniestro espacio y el penetrante olor a humedad, no le sentaban. Definitivamente prefería un campus con espacios abiertos y maestros más jóvenes, modernos, y por supuesto, amigables. Fue tal el alud de pensamientos que acolchonaron su mente que sin darse cuenta, en un abrir y cerrar de ojos habían pasado los veinte minutos otorgados a la mentada entrevista. El excéntrico, imponente profesor, cerró su periódico, con gran esfuerzo levantó su anquilosado cuerpo y miró al joven con una expresión dolorosamente vacía. En tono impaciente le preguntó: ¿quieres agregar algo? Ante el silencio mortífero del muchacho se despidió y abandonó la sala.

21 respuestas

  1. En boca cerrada no entran moscas!
    Quizá en ese momento decidió no seguir los pasos de ese hermano con el que siempre lo iba a comparar!
    Felicidades Vicky !

    1. Muchas gracias por tu comentario, querida Perla.
      En efecto, quizás fue la salvación de este muchacho trazarse un destino propio y no convertirse en la sombra de su brillante hermano.

  2. En unas pocas frases abres el caso de este muchacho y su gran suerte de tener una segunda oportunidad. No pudo haberla aprovechado mejor, en tan sólo veinte minutos supo que él no era igual que su hermano el aplicado, él era él y no se veía a sí mismo pasando años de obscuro estudio en un lugar que le resultaba frío y hostil. Su silencio se convirtió en toda una disertación hacia adentro, pasó con 10 la prueba!
    Hay que estar atentos para cuando se nos ofrezcan segundas oportunidades….

    1. Así es, querida Marianela. Lo que entonces pudo haber sido un descuido, perder la segunda oportunidad, con el paso de los años todo se ve distinto. Y sí, eligió elegir su propio camino.

  3. Vickita, no me cabe duda lo bien que escribes. Waw!! Siempre nos mueves, haces sentir y debatir internamente con solo unos párrafos!
    Sobre el contenido del escrito, seguro el joven estudiante se dio cuenta de que no quería dedicarse a esa carrera y terminar como en aburrido profesor / entrevistador, conozco por experiencia algunia de esos y también me negaron la entrada!! Jajaja seguro encontrará su propio camino pronto..
    Felicidades!!!!

    1. Muchas gracias, querida Emma. Hablemos tantos que hemos sido víctimas del descuido de un mal profesor. Sin embargo la virtud del obstáculo es la oportunidad.

  4. Uff, nena, qué regia eres! Siempre sorprendes! Adoro eso en tus lecturas!

    Le bastó un segundo para darse cuenta de lo q le esperaba en ese camino… Bien por él y su valiente decisión de silencio.

    Bravo artista/escribana! Siempre me pregunto cómo se te ocurren tus historias…

    1. Gracias mi Shu por tu comentario. El mundo está lleno de historias. Uno elige las que completan el rompecabezas de la propia sombra. Las que ponen pies y cabeza a esos espacios desconocidos donde las letras alumbran

  5. Segunda oportunidad aprovechada o desaprovechada? El tenia la ilusion de hacer una carrera en Filosofia y cambio de opinion en 20 minutos por un profesor que es un patan. Si no se hubiera dejado intimidar, a lo mejor hubiera sido incluso un mejor estudiante que su hermano. Creo que en la vida uno debe seguir sus aspiraciones e ilusiones sin dejar que nadie lo desanime. La vida esta llena de gente positiva y gente negativa. Con tiempo el hubiera partido de este profesor. Seguramente que en su vida, este estudiante se topara con mas gente negativa. Hay que aprender a lidiar con esa gente y no dejar que ellos sean los arquitectos de nuestras vidas.
    Como siempre, una maravillosa historia que nos hace pensar. Felicidades mi querida Vicky.

  6. Esas prestigiosas universidades estan muy bonitas y son impecables para verlas de lejos o para ir a visitarlas, pero estudiar alli! Si que dan goosebumps!

  7. Suertudo!!
    No siempre se nos da una segunda oportunidad para que algún día en el futuro, no nos inquiete el «que habría pasado sí»

    Fueron las más productivas 12 horas manejando de ida y vuelta quizás, de su vida.

    Mil gracias por alumbrarnos el camino con tu maravilloso talento!!

    1. Gracias por tu comentario, Jaime. En realidad, nunca lo sabremos. Así como un buen profesor a veces nos impulsa para hacer o estudiar algo que nunca hubiésemos hecho o estudiado, de la misma forma uno malo nos puede desviar. Lo cierto es que el joven aprendió para siempre lo que es la mala fe y la poca confianza que alguien te puede mostrar.

  8. Me recuerda cuando tuve q registrarme para mi clase de biología en primero de prepa. La maestra Flores me vio y dijo, “Ojalá seas igual de buena alumna que tu hermano”.
    Nunca me gusto ella y no tengo ningún recuerdo de su clase.
    En tu historia, sus 20 minutos de silencio se los dedicó a el mismo y a darse fuerza. Gracias!

    1. Exacto, Eli!
      Me fascina pensar en cómo cada uno de nosotros habría reaccionado en una circunstancia similar. Tantos universos frente a un mismo estímulo!

  9. Vicky. Cuando leo tus relatos, necesito un rato para sentarme y escribir un comentario
    Si te puedo decir que me senté en ese siniestro espacio, y percibí la humedad que también describes. Me imaginé el lugar oscuro, a penas unas rayos de luz entrando a través de gruesas cortinas. El estudiante y su verdugo… todo esto gracias y solamente a tu talento al narrar la historia con deslumbrante soltura

    Gracias

    1. Muchas gracias por ese rato que le dedicas a mis textos y por el otro, muy elocuente al dejar tus comentarios. “El estudiante y su verdugo” me encantó!

    1. Gracias por tu comentario, Lydia
      Nunca sabremos cuál habría sido el destino de este joven si hubiese entrado a Oxford. Lo que sí sé, es que muchas veces guardar silencio resulta mucho más difícil que justificarse e insistir obstinadamente en algo.

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