Asesino en serio

Basureros-min

Una araña patuda hace sus malabares por la cuna del bebé. La mujer corre a matarla. Él la frena. ¿Cómo crees?, las patudas no hacen nada. De hecho sí hacen. Cazan a los mosquitos que pican a nuestro hijo. Con toda calma colocó su mano para que la patuda se subiera. ¡Si no sabes hacer una igual, no puedes matarla! Le dice a su esposa en ese tono redentor con el que sale al rescate de la más ínfima alimaña: escarabajos, abejas, gusanos o cualquier tipo de bicho. Orgulloso la lleva al jardín para liberarla. De regreso pasa por el garaje y encuentra la bolsa del alimento para perro destrozada. Se acerca y docenas de ratitas espantadas salen corriendo por todas partes. Ella vegetariana. Él miembro de la sociedad protectora de animales. Ella histérica. por el amor de Dios,  ¡haz algo! Él, no podemos matarlas. Cómo sacar esta legión de criaturas indefensas sin hacer una carnicería. Olvídalo, dice ella, se infestará la casa, qué digo la casa, el vecindario. Ve a la tienda por veneno y acabemos con el problema de una buena vez por todas. Pobrecillas, le dice a ella apelando a su conciencia vegetariana. Qué te parece si las metemos en un saco y nos las llevamos al campo. Ella se exalta, ¡¿cómo crees?!, tenemos que exterminarlas. ¿Sabes la cantidad de enfermedades que transmiten los roedores? Son peligrosas hasta para la estructura de la casa. Atrás de esta cría vienen cientos argumenta desesperada. Por favor, ¡haz algo de inmediato! Tú eres el hombre de la casa. Y él, que no sabe como matar a una araña, él que desde niño promulga aquello de: Si no sabes hacer una igual, no puedes matarla, descubre que carece de ese tipo de hombría. No dudaría en balear a un ladrón que se metiera a su casa, pero estas inocentes criaturas. Desmoralizado piensa, sin éxito, de qué manera podría deshacerse de ellas sin aniquilarlas. Atrapa a una. Experimenta. Su pelo áspero y esa cola larga y peluda le da la osadía para cometer el crimen. La sumerge en una cubeta de agua. El proceso es tormentoso y el pobre animalillo sucumbe después de diez minutos de pavorosa lucha. ¡No puedo! Al fin consigue unas trampas humanitarias. La marca Goodnature lo tranquiliza. Son verdes, se ven hospitalarias. Apresurado coloca el apetitoso pedazo de queso. Atraídas por el olor, van entrando a la jaula como las de Hamelin. Se atropellan. A empujones se atacan para arrebatarse el suculento trozo. De pronto un griterío infernal lo perturba. Ella se encierra con su bebé en el cuarto. Para su gran horror los inocentes animales, con su pelaje tieso quedan pegosteados en una substancia chiclosa. Como les sucedió a los pelícanos del Golfo con el derrame de petróleo. Todas aglutinadas en un horrendo amasijo delirante. Las adoloridas criaturas lanzan sus agudos chirridos. Tratan de desprender sus callosas patitas del letal adhesivo de la trampa. Desesperado por la estridencia de las moribundas, llama a la asociación protectora de animales. La que él ha apoyado por años. ¿Qué me recomiendan? Lo que sea con tal de que ya no sufran, dice haciendo un último llamado a su conciencia. ¿Lo que sea?, pregunta el especialista. Lo que sea, responde él ahora sí envalentonado. Métalas en una bolsa de plástico y páseles el coche encima. Tiembla. Toma una bocanada de aire y saca fuerza de un lugar totalmente desconocido. Un sitio remoto que le permite traicionar sus principios. Un lugar de donde puede extraer una brutalidad inhumana y se coloca un guante grueso de mecánico para evitar las filosas mordeduras. Trastornado por el enloquecedor rechinamiento, arranca a los desahuciados roedores de sus trampas. Muchas de las patitas han quedado adheridas. Al principio las arranca una por una. Después, por manojos. Diminutos racimos de criaturas desmembradas, otrora inocentes ratitas, acuden a su destino dentro de la bolsa de plástico.

33 respuestas

  1. ¡Qué bárbara mi Vic! ¡Qué relato tan crudo!… Me encantó la descripción, pude ver cada patita arrancada y oír cada chillido de agonía…. qué cosa… la verdad es q me dejas speachles!!!

  2. Viernes en la mañana, mi primera lectura del día, este relato de horror; me vienen a la memoria los cuentos de Poe y con tus palabras se me vuelven a poner los pelos de punta.
    Escucho los gritos de agonía de las ratitas y se me revuelve el estómago. Así como el personaje de tu escrito me siento incapaz de matar a cualquier ser vivo, excepto moscas y mosquitos. Cuando mis gatos me obsequian con ratas , ratones, topos o lagartijas , los salvo de sus fauces y los suelto lejos de mi casa.
    A veces creo que me paso de la raya, cuido a una araña que ha hecho su tela en la ventana del baño, le platico y le doy las buenas noches.
    No sé que decirte querida y admirada Vicky no puedo con el sufrimiento animal, no lo soporto ¿ será que mi parte animal es más fuerte que mi lado racional?

    Excelente realto, crudo y sin concesiones

    1. Muchas gracias por tu comentario, querida Marianela! No creo que haya exageración en el amor y el cuidado hacia otros seres vivos!

  3. Mi querida Vicky, en cierta manera me describiste, con la diferencia que no habria nada en este mundo que me hiciera matar a las pobres ratitas. Por aca se han encontrado buhos que murieron por comer roedores que comieron rodenticidas. La gente esta muy molesta por eso, pero lo que nadie menciona es la muerte tan horrenda de los pobres roedores por el veneno. Empezamos una propuesta para pedir a los distritos y ciudades que se elimine por completo el uso de rodenticidas y dejar que los depredadores de roedores mantengan los numeros de roedores controlados. Ya van dos municipalidades que aprobaron la mocion y ya esta prohibido el uso de rodenticidas.
    Si supuestamente somos la especie mas inteligente, tenemos que encontrar la manera de convivir con la naturaleza y no nada mas eliminarla si no nos gusta.
    En mi casa no se mata ni al mas diminuto insecto o aracnido.
    Ojala que tu relato tan descriptivo despierte la conciencia en tus lectores y se pase la voz para que seamos mas……humanos.

    1. Gracias querido Luis por tu comentario. Y sí, ser congruente con nuestros principios a veces parece una tarea imposible. La congruencia de gente como tú lleva la delantera!

  4. Casualidad o coincidencia?
    Esta mañana un conejo muerto en mi jardín el cual colinda con un area de conservación que no me pertenece. Ahí viven conejos, mapaches, ground hogs, búhos y pájaros azules, y hasta he visto un coyote rondando.
    Sin embargo, mi vecino, un hombre de edad burdo y de valores que no saben de la protección al mundo natural, con orgullo me
    dice que el pone trampas a las ardillas y ratones, y veneno a los conejos, ratas y otros roedores que habitan en el área verde. El muy asesino… me quedo callada… acaso necesito pelearme de por vida con mi vecino? Yo he vivido antes con vecinos cuya relación se ha ido abajo por decir lo que pienso…
    Esta mañana un conejo muerto en mi jardín.
    Que coincidencia tu relato Vicky!!! Gracias por compartir.

    1. Qué casualidad, querida Susi!
      Y qué hacer con la conciencia cuando uno calla lo que quiere decir. Debe de haber alguna forma. Ciertamente la asertividad muchas veces logra que hasta nos den las gracias por decir lo que pensamos. Es el cómo lo difícil!

  5. Querida Vicky,
    El trasfondo de lo que escribes con tanta crudeza es la condición fundamental de lo vivo. Lo vivo es paradójico. Humanos vivos, valoramos la vida por sabernos mortales. Matamos para vivir pues no nos nutrimos de minerales, agua y sol. Amar y odiar son uno. Amar a los hijos es odiar a quien intenta dañarlos. Son estos algunos de los modos como contactamos con nuestra propia naturaleza paradójica viviente. La emociones, que nos nacieron mamíferas y primates, son expresiones desenvueltas de esta naturaleza fundacional. Nos viene con escalofrío esta conciencia con los chillidos espeluznantes de aquellos ratones. Así pues, nos tocas en lo más profundo, en la fuente misma de nuestra conciencia, nacida de la emoción, a su vez nacida de nuestra naturaleza viva que, por paradójica, siempre queda fuera del alcance de nuestra intuición racional. Eso, que no es pensable, es lo herible. Nos hiere tu llamado: vives-mueres-vives-mueres…

  6. Ese fue David, que con todo cuidado saca arañas, lagartijas, tijerillas, cualquier ser vivo que entra en la casa. Pero el día que se metieron los ratoncitos, no quedó de otra más que el pegajoso papel y después bolsa de plástico y hacerlos puré de un martillazo! Uuuf!

  7. Buen relato que suena a premonición, querida Vick. Cuando vayamos al “rescate” de todo lo que estamos destruyendo en este planeta , lo único que tendremos entre las manos serán los despojos de lo que una vez fué …

    1. Ojalá y no, Heny! Que el acto de reflexionar
      nos ayude a prevenir. A asumir nuestro papel en este mundo antes de que sea demasiado tarde.

  8. Vicky las arañas 🕷 y las ratas 🐀
    Me molestan muy poco. Si hubieran sido mariposas 🦋 🦋 negras no azules, no hubiera tenido empacho en matarlas.
    Creo que en la medida en que seres que pueden hacer daño y se introducen en tu habitación tienes derecho a proteger lo tuyo.
    En un mundo en donde todos somos en esencia animales. Son
    Las emociones que te inspiran determinadas criaturas. Tu relato es creativo y fuera de serie.

    1. Creo que a veces los humanos nos adjudicamos poderes divinos y somos nosotros con nuestros excesos quienes descompensamos el orden de las cosas.

    1. Por qué este tema? Tal vez porque me gusta indagar. Asomarme por las situaciones en las que tenemos que probarnos a nosotros mismos.

  9. Ella vegetariana, Él miembro de las sociedad protectora de animales. ella histérica… El…
    Un contraste de voces y argumentos que finalmente desembocan en el exterminio. Quizá esté yo equivocada pero hasta una dosis de ironía percibo en el relato

    El todo al final fue mayor que la suma de sus partes
    Felicidades Vicky

  10. La «supremacía» del homo sapiens que va costándonos caro y que ahora en el s xxi empieza a pasar factura.
    Yo también leo algo irónico y paradójico, Vik! Jazitas las desmembradas. Así vamos arrancándole patitas al mundo. Felicidades por tu blog 💪🏽💪🏽💪🏽

    1. Muchas gracias, querida Myriam,
      En efecto, los linderos por lo
      general están llenos de ironía. Y ahí, a la orilla del precipicio, la prueba ineludible.

  11. Crudo, irónico, sin concesiones. La secuencia de eventos fue in crescendo, desde una simple araña hasta un cúmulo de patitas sin cuerpos; intercalo carcajadas (dado tu tan característico y ácido humor) con tremendo asco, no precisamente por las patitas arrancadas, sino por la prepotencia y arrogancia del Homo Sapiens; no cabe duda, no nos hemos adaptado a las condiciones que nos brinda éste planeta, al que llegamos desde muy lejos desde hace ya mucho tiempo.

    Esas analogías con el derrame del golfo y el flautista de Hamelín son geniales, ¿qué te puedo decir Vicky? eres genial y que ni en mi más terrible pesadilla podría imaginarme algo así; parte de ese proceso que tengo de evadirme de tiempo completo. Me despido con una sensación rara en mis tripas, no sin antes, felicitarte, cada segundo eres mejor.

    1. Muchas gracias, querido Jaime!
      Sólo de imaginar ese tremendo saco de alimento para perro hecho quien sabe de qué. Esos excesos de todo provocando catástrofes. Un tren bala incontenible que Dios sabe a dónde nos llevará.

  12. que le voy a hacer mi Vick, sinceramente, no soporto las Ratas!!! y tu las caracterizas con «patitas»!!! OMG!!!
    Que le voy a hacer, sinceramente, a mi se me aparece una, aun en la imaginacion, y corro a gritarle a Nadie, porque vivo sola, !Haz algo por favor!!!!!!!!
    Sorry, no logre’ la objetividad!!!!
    y quiza ese sea tu logro! Bravo!

  13. Tiene un par de meses que encontré tu blog y cada nuevo texto que anuncian en redes me parece mejor y mejor ¡Gracias!

    P.D. Tengo 3 ratitas de mascota! jijiji

    1. Hola Lydia. Qué gusto que hayas encontrado mi blog y que lo disfrutes. Siempre un placer tenerte por aquí junto con tus adorables raritas.

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