Euforia

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Dicen  que si uno mira mucho

la luz sale de adentro

Laura Lobov

El martes a las once treinta de la noche le notificaron que su amigo estaba en el hospital. Al parecer Richard llevaba tres días inconsciente. La administradora del edificio tocó varias veces a su puerta luego de escuchar el maullido pertinaz del gato. Los paramédicos calcularon que el cuerpo llevaba entre dos y tres días inmóvil. Al parecer, el domingo en la tarde Richard se disponía a cenar. Encontraron un guisado seco en el sartén, seguramente una suculenta cena gourmet como a él le gustaba, en la tabla un jitomate rebanado, albahaca y otras hierbas de olor ya msrchitas. Una copa de tinto y el televisor encendido. Desde que se jubiló, eso hacía. Un hombre solo, sin pareja, ni hijos ni familia. Su amado gato y su amigo le bastaban. Eso hacía, cocinar platillos exóticos, descubrir buenos vinos, escuchar música y ver cine. En una nota pegada al refrigerador en su perfecta caligrafía: en caso de emergencia ponerse en contacto con Alberto Cayado y un teléfono al que se comunicaron de inmediato.  Habrán batallado los paramédicos para subirlo a una camilla y meterlo al pequeño elevador del edificio para retirados en el que vivía. Era un hombre corpulento y con varios kilos de exceso encima. Ya en el hospital los médicos diagnosticaron embolia masiva. Sugirieron una cirugía de cerebro para desinflamar. No garantizaban nada. El pronóstico, por demás desalentador.

Alberto abrió el sobre con la carta de voluntad anticipada que años atrás le encomendó a su único amigo. Ahí, claramente la indicación de denegar terapias de soporte vital y cualquier intento de reanimación. No líquidos ni alimento. Calmantes sólo de ser necesarios. Donará sus órganos para la investigación. Así como lo vemos, manifestaron los médicos, será cosa de un par de días. Está totalmente deshidratado, y sin alimentos… Dígame doctor, preguntó Alberto para tranquilizar su conciencia. Tantas veces antes había escuchado en boca de especialistas que la muerte por inanición era una crueldad inaudita. ¿Dejarlo sin agua ni comida, agravará su agonía? Por el contrario, respondió el médico. Esas son patrañas moralistas. Al dejar de recibir, principalmente líquidos, sus niveles de energía disminuirán. El cuerpo entrará en un proceso analgésico natural, muy agradable, incluso eufórico. Con deshidratación necesitará menos analgésicos y respirará más fácilmente debido a que habrá menos congestión. Creo que si la cirugía está descartada, lo mejor será seguir con lo ya dispuesto. Lástima que pasó tanto tiempo inconsciente, agregó el médico, muy en su papel. Si se le hubiera traído de inmediato… Alberto lamentó no haberse comunicado antes con su amigo. Desde hacía años tenían un acuerdo. Todos los días Richard le enviaría un correo electrónico. Si un día no lo recibía… Y dicho y hecho, Alberto recibió un correo electrónico diario por años. Pero esa semana había sido muy ajetreada, el negocio no andaba bien y no se percató de que desde el domingo no había noticias de su amigo. Ahora, una sola cosa lo tranquilizaba. Richard estaba inconsciente y eso le facilitaba el cumplimiento de su voluntad, al pie de la letra.  

A medio día una llamada del hospital volcó el corazón de Alberto. En segundos sintió el alivio de que al fin su amigo había descansado y al mismo tiempo la tristeza de perderlo. Para su muy agitada sorpresa, Richard había vuelto en sí. Esto complicaba la situación. Una cosa es decidir por alguien que está en total estado de inconsciencia, y otra, muy diferente, verlo a los ojos y disponer, aunque se trate de lo acordado con antelación. Le advirtieron que, dadas las circunstancias, podría prolongarse la agonía del paciente, en cuyo caso y así lo dijo el médico de guardia, definitivamente tendrían que trasladarlo a otras instalaciones. Además cabía la posibilidad de que Richard cambiara su disposición. La palabra flaquear taladró en la conciencia de Alberto. El contundente zarpazo de la muerte es menos tajante si el aludido ha perdido ya la conciencia. ¿Qué significaba volver en sí? ¿Será capaz de regresar a su vida? ¡Cambiar de opinión! ¿Acaso se puede aplazar la muerte? Y si Richard decidía luchar, ¿quién tomaría el resto de las determinaciones que estaban todavía por venir? Me escuchó, señor, repitió el médico en tono impaciente, ahora que ha vuelto en sí, podría prolongarse la agonía, en cuyo caso tendrán que trasladarlo a otras instalaciones. Enfurecido con la muy poco hospitalaria burocracia del hospital, Alberto le hizo ver que no había forma de trasladar al paciente a ningún otro sitio. Y que si sobrevivía tres días más de lo calculado, pues tres días más se quedaría en la cama en la que se encontraba. El médico de guardia levantó los hombros y con descarada indiferencia declaró, yo no pongo las reglas aquí. ¿Quiere entrar a verlo? Alberto se acercó a la cama cuidando de no despertarlo. Richard de inmediato lo percibió y abrió los ojos. Con un parpadeo saludó a su amigo. Alberto se armó de valor y le informó: estás en el hospital. Tuviste una embolia masiva. El pronóstico no es bueno. ¿Estamos en lo establecido? Richard lo observó con esa mirada intensa que tenía. Sus ojos radiaban una luz que transmitía una paz insondable. Esbozó media sonrisa y afirmó categóricamente con un prolongado pestañeo. Con gran esfuerzo emitió algunos sonidos y trató de mover una mano. Tal vez quería agradecerle a su amigo, tocarlo, despedirse. No logró decir ni mover nada. ¿Tienes miedo?, le preguntó Alberto fraternal y lleno de empatía. Richard, con una expresión casi de burla negó con la cabeza. Tres días después falleció.

32 respuestas

  1. Vickita, esta waw tu historia. Inquietante, sería, fuerte, sorpresiva, matizada de amor entre amigos , empatía, comunicación y paz.
    Me encantó ….sigue sigue ….

    1. Gracias, querida Emma!
      En cada historia escrita se develan inquietudes, preguntas, valores, pero sobre todo se reencuentra uno con antiguas y muy amadas amistades.

  2. Voluntad Anticipada…conceptos contundentes.
    La libertad de decidir en que circuntancias y cuando queremos terminar el camino y elegir a nuestros más cercanos en confianza para entregarles la llave para lograrlo.

    Richard y Alberto pactaron desde el lugar de una gran amistad. La lealtad y entereza de Alberto para cumplir con la promesa hecha a Richard me conmueve. La fuerza de Richard para no cambiar de opinión y entregarse sin miedo a la muerte la admiro.

    Agradezco este profundo y maravilloso relato, no puedo decir mucho, tus palabras me provocan nudos en la garganta, en el corazón y en las manos.

    Gracias Vicky por sacudirme.

    1. Querida Marianela,
      Como siempre tu puntualísimo comentario da en el blanco. La amistad, el respeto a la Otte das del Otro, la voluntad propia y sobre todo el valor de ambos. Muchas gracias por dejar aquí tu sentir y tú pensar tan claros,

  3. Mi Vic, tú nunca decepcionas. Este relato habla de lo q tanto ocupa mi mente. Yo no tengo un Alberto , y el q tengo, no sé si sabrá o podrá con el paquete.
    Gracias por poner en palabras una de mis mayores inquietudes.
    Nunca dejes de escribir, querida amiga! 💕
    Shu

    1. Shu, la autenticidad de tus comentarios apabullan. Es esa honestidad cruda con la que eres capaz de ver y verte a ti misma. Gracias por tu comentario.

  4. Vic!
    La decisión estaba tomada, pero el cumplimiento de la promesa era otra decisión a tomar.
    Qué fuerte y qué inquietante situación.
    Qué suerte tiene quien tiene a su Alberto…

    1. Qué punto tan interesante nos das, Elisa!
      La decisión que el amigo tiene que tomar. Y sí, que suerte tener un Alberto en nuestro horizonte. Muchas gracias por tu comentario.

  5. Tocaya querida
    Es un hermoso relato donde hay hechos contundentes, que te permiten confiar en la persona o el amigo que te escucha hasta el último momento!
    Me encanta y admiro tu pasión que le tienes a las hojas en blanco!

    1. Muchas gracias Vicky por tu comentario!
      En efecto, la suerte, el privilegio de contar con alguien que respetará tu voluntad tal vez en contra de la suya.

  6. Siempre está la expectativa de lo que va a pasar. Hay el deseo siniestro de la muerte inmediata.
    Despertar para despedirse, muy propio tanatologicamente. La muerte no asusta a los moribundos, la aceptan, como lo hizo Richard.
    Siempre siempre es un placer leer lo que escribes. Mil gracias ❤️💋

    1. Muchas gracias por tu comentario! La muerte no espanta al moribundo… Creo que hay moribundos que se aferran al pedacito de vida que les queda! Un tema amplio para seguir hablando.

  7. Eres una verdadera cabrona Vickyta, este relato aumentó mi ritmo cardíaco y las lágrimas, aunque se quedaron con las ganas de salir, me llenaron el alma.

    Como menciona Marianela, no puedo decir mucho, tu relato me movió el tapete.

    Disfruto mucho de leer los demás comentarios, tienes, como bien mereces, un público maravilloso.

  8. ¡Más claro ni el agua!
    Creo que pocas cosas se aprecian más que el dejar instrucciones claras y precisas….salvo quizas una: el que se cumplan.

    1. Un gusto de tenerte por aquí, querida Claudia!
      Lo bueno es que ya muertos, no tenemos que verificar si nuestra voluntad fue respetada. Esa es una de las grandes ventajas de morir!

  9. Mi muy talentosa Vicky:
    Tu escrito llega en un momento en que mi Tía Alicia , la chamana acaba de morir y justo fue a través de la voluntad anticipada, que había dejado escrita y que mi hermana mandó al Hospital de Scripps en la Jolla que
    pudo morir en paz. Tu escrito resuena en mi corazón. Te quiero mucho

    1. Muchas gracias por tu comentario, Paty!
      Siento mucho la partida Alicia. Un ser tan importante en tu vida. Resonar en el corazón de un lector es un privilegio que tiene que ver con el talento del lector tanto como con la de quien escribe. Mucho nos enriquecería escuchar algunas de las enseñanzas que te dejó Alicia.

  10. Vicky
    No se porqué me toma tiempo contestar, siento la necesidad de que tu relato repose y se asiente en mi cabeza para poder escribir algo medianamente relevante
    Como escribió Paty Domínguez, resuena el escrito. Para mi tienes el din de escribir y tocar las emociones arcaicas de los seres humanos. Abrazo Vi

    1. Digerir un texto. Me encanta la metáfora, Linda.
      Y sí, hay toda clase de escritos en el sistema digestivo: los que empachan, los que caen mal, los que sueltan y los que constriñen. De todas todas, digerirlos es siempre un saludable forma de aproximación. Muchas gracias por tu provechoso comentario.

  11. Ciertamente, no todos llegamos al final acompañados. El destino final de cada quien no se puede evadir… y es lo que es y como es! Tu personaje lo sabe y así lo acepta!
    Vicky, tu relato es directo, honesto y crudo pues es totalmente realista. Me produjo inquietud al empezar a leerlo, pero al terminarlo pensé en lo que acabo de escribir arriba.
    Gracias por compartir tus escritos!

    1. Muchas gracias, Susi,
      Si después de la inquietud llegaste a casa, se cumplió el cometido. Si no llegaste a casa, también se cumplió, pues hay escritos que sólo nos encaminan.

  12. Me ha dado un gusto inmenso encontrarme con este blog, veo que hay una bella comunidad aquí, no me perderé ningún escrito de ahora en adelante. Estoy leyendo todos los anteriores y me encantan. ¡Felicidades!

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